¿QUÉ ES EL DUELO?

El duelo es el proceso psicológico que tiene lugar cuando pasamos por una pérdida. Esta pérdida, no tiene que ser necesariamente una muerte, si no que se asocia a cualquier tipo de pérdida, como puede ser una ruptura sentimental, cambio de residencia, cambios personales profundos, cambio de status profesional…

El duelo deriva de la palabra dolor, y éste hay que elaborarlo. Podríamos decir que hay que elaborar el dolor, y esta elaboración consiste en aceptar la nueva realidad a la que nos enfrentamos. Esta elaboración va encaminada a este proceso de aceptación. Proceso significa tiempo y cambio y aceptación, que se refiere a dejar de pelear con la realidad que no es como nos gustaría.

El proceso psicológico del duelo es también un proceso de recuperación, y dentro de este encontramos cuatro elementos. Dos de ellos pertenecen al pasado, y los otros dos forman parte del presente, con planteamiento de cara al futuro. Con respecto al pasado, hay que saber «quién era» y «quién no voy a volver a ser». Estancarnos y sufrir por querer ser como era antes o simplemente no aceptar el cambio propio, provoca un dolor adicional al ya existente en el proceso de duelo, sufrimiento para nada conveniente en estos momentos, pasando de ser un dolor natural por la pérdida, a un dolor añadido que interfiere en el proceso de duelo. Los otros dos elementos que tienen que ver con el presente y va orientado al futuro, son identificar «quién soy ahora» y «quién puedo ser». Identificar y estar preparado para estos cambios, es algo complicado, pero esencial para evitar que se genere dolor adicional.

Al hablar de duelo, me gusta hablar sobre el Kintsugi, técnica de origen japonés que se utiliza para arreglar fracturas de la cerámica con barniz de resina, ya sea espolvoreado o mezclado con polvo de oro, plata o platino. Relacionándolo con el tema que nos concierne, esto no es simplemente una técnica, sino una filosofía de vida. Esta práctica plantea que carece de sentido ignorar, disimular u omitir las heridas del alma, ya que de hecho, expone todo lo contrario revalorizando la belleza de las cicatrices y aceptando que las roturas forman parte de la historia del objeto, haciéndolo único y definiendo su identidad. Es cierto que el objeto nunca volverá a ser el mismo, pero tras encajar las piezas y unir los fragmentos, el objeto se recompone y vuelve a ser bello, eso sí, de una manera diferente a como lo era antes. La etapa del secado en el Kintsugi es clave para que el objeto se recomponga y se garantice así su durabilidad y solidez. Claro está que con las roturas del corazón no es tan fácil como con la cerámica, además de llevar más tiempo, pero me parece muy útil para simbolizar esta recuperación del yo pasado y el yo actual en un proceso en el que suele haber mucho dolor. Para conseguir esa durabilidad y solidez, hay que vivir este proceso, ya que el retardarlo, evitarlo o postponerlo, hace que en algún momento de la vida ante algún evento que tenga cierta reactividad emocional, nos vengamos abajo y nos veamos obligados a elaborar el duelo no resuelto. «Duelo no elaborado, duelo postpuesto».

KINTSUGI (金継ぎ)

Pero, ¿cuáles son las sensaciones del duelo normal? Se dan sentimientos de incredulidad, confusión y embotamiento por la situación actual, pensamientos recurrentes sobre la pérdida de manera intrusiva, sensación de presencia, pseudoalucinaciones, pesadillas y otros trastornos del sueño, celotipia al ver a otras personas que tienen lo que ellos han perdido. Además de esto, el duelo como proceso, conlleva una serie de emociones, sensaciones y sentimientos, las cuales se unen al dolor normal producido por la pérdida en sí misma. Algunas de estas son: cambios en la alimentación, problemas de índole sexual, conducta distraída, tendencia al aislamiento social, sentimientos de culpa, evitación y sobrexposición, idealización del que no está, ira, falta de comprensión y ayuda, sensación de no pertenencia, incapacidad para tomar decisiones… Fluctúan en el proceso pudiendo aparecer unas u otras, o más de una al mismo tiempo. Una vez que el tiempo va pasando y se va aceptando la nueva realidad, estas sensaciones pueden ir desapareciendo, pero son completamente normales mientras que estamos en esta etapa.

J. W. Worden, especialista en duelo, señala cuatro tareas que hay que elaborar en duelo, las cuales encontrarás en el próximo post.